miércoles, 26 de noviembre de 2008

¡Chiclayo mi segundo hogar!


Y es que para Richard Páez escuchar las palabras “Jugar en Chiclayo” son sinónimos de triunfo, recobrar la tranquilidad y la alegría.
Si recordamos en el apertura, Alianza Lima, dirigido por Arrué, venía de una seguidilla de partidos sin poder ganar, peleaba los últimos lugares y venía el Aurich como próximo rival. La Dirigencia blanquiazul, encabezada por Carlos Franco, no aguanto más y echó de esta manera al chileno entrando por la puerta grande Páez. El venezolano encontró un grupo partido y mal anímicamente (en pocas palabras un desastre, el equipo realizaba una mala campaña). El llanero hizo los cambios necesarios y ganó tres puntos valiosos después de 6 fechas, recuperando la fe de sus jugadores e hinchas.

Ahora era casi similar. Páez le había ganado al Gálvez la fecha anterior después de varias derrotas consecutivas, pero su equipo mantenía la angustia ya que aún peleaba el descenso y su próximo rival sería nada más y nada menos que el Aurich, equipo que otra ves lo agarraba a Alianza con problemas.

Páez sabía que este partido era decisivo, su equipo debía alejarse de los últimos lugares, sacudirse de la presión y mantenerse lo más lejos posible del ciclón del norte, equipo que también pelea el descenso y lucha por no ir a segunda.

A pesar de toda esta presión por la baja, Páez haría unos cambios en el equipo blanquiazul, causando la extrañeza de los hinchas aliancistas, mandaba sorprendentemente al campo de juego a Corrales, jugador que no estaba en actividad hace seis meses; Aparicio, que remplazaría al paraguayo Martines por acumulación de tarjetas amarillas y mandaría a la banca al zorrito Aguirre dejando como única punta a Gonzáles Vigil.

Sin embargo, estos cambios le resultarían a Páez, ya que el primer gol para sorpresa de los hinchas blanquiazules lo haría de cabeza Manuel corrales, aumentando además Fernández y Sánchez. Por otro lado Aparicio sería más que el paraguayo Martines en la defensa y Vigil como única punta se daría abasto para tapar las salidas del Aurich.
Más tarde descontaría para el ciclón García.

Ahora Páez y su equipo pueden estar más tranquilos ya que están a 8 puntos del Aurich y de la baja, aunque no deberían confiarse porque su próximo rival será Universitario de deportes, equipo que está desesperado por entrar a los siete primeros puestos. En pocas palabras será un clásico espectacular, esos en los que se juega el todo por el todo.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Empate con sabor a derrota



¡Qué están haciendo!, ¡no puede ser que jueguen tan mal!, ¡vótenlos a todos!, gritaban con excesiva amargura los hinchas de Universitario al ver que su equipo era derrotado fácilmente 1 – 0, hasta esa entonces, por un Cienciano muy bien ordenado tácticamente, que jugaba al contragolpe, aprovechaba la inexperiencia de los defensores Fajardo y Duarte y los vacíos que dejaban Landauri y Miguel Ángel Torres al proyectarse por las bandas.

¿Qué hace Candelo en la tribuna?, ¡Necesitamos un armador!, gritaba la hinchada crema, que se había dado cuenta que su jugador estrella no estaba ni en la banca de suplentes y no entendían el por qué, aunque el colombiano si lo sabía, su nivel había descendido bastante y ya no era el jugador desequilibrante de antes. Sin embargo al minuto 42 llegaría el empate merengue de tiro libre por parte del tan irregular Neyra. Los hinchas de la U empezaban a olvidar el mal rato que pasaban ante Cienciano y celebraban ilusionándose que su equipo podía voltear el partido.

Empezando el segundo tiempo la U no cambiaría su forma de jugar, seguía siendo un equipo confundido, le costaba llegar al arco contrario, Gareca caminaba de un lugar a otro desesperado haver si encontraba respuesta alguna, mientras que la hinchada merengue otra vez se desesperaba, pifiaba al equipo y pateba los bancos del estadio.

Ya faltan 5 minutos para que finalice el encuentro y estos no crean peligro, gritó un hincha merengue, mientras que otros en ves de gastar su saliva gritando se hivan, presentían que su equipo no marcaría otro tanto y fue así. La U empataría el encuentro, seguiría sin poder ganar en su estadio y peor aun se alejaría del séptimo lugar, que le permitiría jugar el play off con el equipo campeón del clausura y así obtener el título nacional.