
Y es que para Richard Páez escuchar las palabras “Jugar en Chiclayo” son sinónimos de triunfo, recobrar la tranquilidad y la alegría.
Si recordamos en el apertura, Alianza Lima, dirigido por Arrué, venía de una seguidilla de partidos sin poder ganar, peleaba los últimos lugares y venía el Aurich como próximo rival. La Dirigencia blanquiazul, encabezada por Carlos Franco, no aguanto más y echó de esta manera al chileno entrando por la puerta grande Páez. El venezolano encontró un grupo partido y mal anímicamente (en pocas palabras un desastre, el equipo realizaba una mala campaña). El llanero hizo los cambios necesarios y ganó tres puntos valiosos después de 6 fechas, recuperando la fe de sus jugadores e hinchas.
Ahora era casi similar. Páez le había ganado al Gálvez la fecha anterior después de varias derrotas consecutivas, pero su equipo mantenía la angustia ya que aún peleaba el descenso y su próximo rival sería nada más y nada menos que el Aurich, equipo que otra ves lo agarraba a Alianza con problemas.
Páez sabía que este partido era decisivo, su equipo debía alejarse de los últimos lugares, sacudirse de la presión y mantenerse lo más lejos posible del ciclón del norte, equipo que también pelea el descenso y lucha por no ir a segunda.
A pesar de toda esta presión por la baja, Páez haría unos cambios en el equipo blanquiazul, causando la extrañeza de los hinchas aliancistas, mandaba sorprendentemente al campo de juego a Corrales, jugador que no estaba en actividad hace seis meses; Aparicio, que remplazaría al paraguayo Martines por acumulación de tarjetas amarillas y mandaría a la banca al zorrito Aguirre dejando como única punta a Gonzáles Vigil.
Sin embargo, estos cambios le resultarían a Páez, ya que el primer gol para sorpresa de los hinchas blanquiazules lo haría de cabeza Manuel corrales, aumentando además Fernández y Sánchez. Por otro lado Aparicio sería más que el paraguayo Martines en la defensa y Vigil como única punta se daría abasto para tapar las salidas del Aurich.
Más tarde descontaría para el ciclón García.
Ahora Páez y su equipo pueden estar más tranquilos ya que están a 8 puntos del Aurich y de la baja, aunque no deberían confiarse porque su próximo rival será Universitario de deportes, equipo que está desesperado por entrar a los siete primeros puestos. En pocas palabras será un clásico espectacular, esos en los que se juega el todo por el todo.

